lunes, 29 de enero de 2018

Recuerdos

                                              Huellas en el camino

    Cada docente con vocación deja huellas.
   Cuando paso frente a la Escuela donde he dedicado parte de mi vida durante veintiún años, no dejo de observar, aunque sea por unos segundos, al pino lambertiano que fue plantado muy cerca del mástil el primer año de mi ingreso allí.
    Se conmemoraba el “Día del árbol” y después de un emotivo acto cavamos entre todos un hoyo para introducir el pequeño pino que conservaba la maceta negra. Las manitos de los alumnos hicieron lo demás…
    Con los alumnos que tuve a cargo posteriormente,  plantamos la palmera Pindó que se aprecia ahora, alta y vigorosa a la derecha de la entrada principal. También colocamos  un limonero en el patio pequeño, donde después comenzamos a preparar el compost formado a partir de los residuos orgánicos vegetales, podas, césped, alternando con tierra negra traída por los chicos desde su casa. Cada día nos acercábamos al lugar y observábamos el trabajo de los insectos y lombrices, que, con sus humildes trabajos, abrían túneles para airear el suelo que se iba enriqueciendo más y más ante el seguimiento de los pequeños entusiasmados.
    Inculcar el amor y cuidado por la Naturaleza fue otra de las metas a considerar. La escuela contaba con un hermoso jardín al que se debía mantener libre de insectos.
    Por tal motivo elaboramos insecticidas ecológicos a base de tabaco, alcohol, ajo…y fumigamos a los pulgones que atacaban algunas plantas.
    Tan vívidos tengo esos actos conservados con alegría y satisfacción, ya que hay huellas invisibles que quedan en el tiempo, pero también valoro aquellas que se divisan, que se aprecian en su total dimensión…

 G.T.

martes, 19 de diciembre de 2017

Llegan las Fiestas de fin de año y con ellas…

Nacen  nuestros deseos de saludar y brindar, por qué no: por la Vida.

Surge  la necesidad de agradecimiento, de darle valor a las pequeñas cosas, de estar en familia: nuestro refugio seguro…

Sentimos  un mar de emociones que nos embargan: por el tiempo que pasó raudamente y por los seres amados que ya no están…

Valoramos a los verdaderos amigos, a los sinceros y leales,  a los que están siempre presentes…

Comenzamos a hacer un balance espiritual, un examen interno e íntimo acerca de nuestras actitudes en el hacer cotidiano…

Brindo por todos, los conocidos, desconocidos y por conocer.
¡Que una lluvia de estrellas los bendiga en el comienzo de 2018 y perdure con paz y bienestar!




domingo, 17 de diciembre de 2017

                                               Verano
  La lengua de fuego avanza a pasos gigantescos. Quema todo lo que está en el camino. Cruel e impía pasa a mi lado y me rodea.
  La sed se instala en las gargantas de las aves y de todo ser vivo. El verdor de las hojas se desvanece y los  ápices comienzan a retorcerse  de dolor. El viento contagiado de la malicia del calor,  acompaña a esa enorme fusta  que sigue expandiéndose por la región.
Las sombras de los árboles se hacen cada vez más extensas como si las ramas quisieran  proyectarse en el suelo agostado.
Y el sudor. El sudor que empapa las pieles dibujando una perfecta hidrografía junto con la respiración entrecortada, pide una tregua para restablecer los pulsos cardiacos ahora lentos y la energía perdida por los músculos ya laxos.

Al fin cae la noche, con el agobio del eterno día, la lluvia se presenta desafiando la ardiente jornada. Moja a la tierra ávida de agua. Las gotas pesadas bañan el paisaje nocturno. Los cuerpos recuperan el vigor y como una enorme víbora de lumbre, el calor se declara por vencido.

lunes, 13 de noviembre de 2017

       El alacrán

Nada mi irrita más
que la presencia de un alacrán.
Me despierta
el sentimiento que más aborrezco:
el odio.
Es que me paraliza.
Me provoca pánico.
Me exaspera.
No puedo mirarlo
porque  quema mis pupilas.
Me arde la piel
aunque  su veneno
no circule  por los capilares.

Te abomino pequeño arácnido.
Repudio  tu presencia
y maldigo tu existencia.
Portador de crueldad y de traición.
Demonio de la oscuridad.

G.T.



jueves, 9 de noviembre de 2017

      El camino

Una mañana
me levanté con deseos
 de regalarte algo.
Y pensé en darte un camino.
Y todo lo que lo acompaña.
Flores. Pájaros. Tierra. Arena.
Hierbas frescas. Árboles.
Cielo azul. Aire puro.
Y lo que existe debajo:
minerales,
raíces,
y secretos enterrados.
No hay nada tan completo,
nada que  posea tanto
como un camino.
Aquí  lo tienes:
generoso
como manos  extendidas.
Húmedo y  perfumado
como besos furtivos.
Soñador
como tus sueños nocturnos
Esperanzado
como el que quiere recorrerlo
sólo para llegar…
Ésta será mi secreta entrega.
La que sigo callando,
andando y  desandando

caminos.
G.T.